CE y la industria de las telecomunicaciones estudian un plan de inversiones
Bruselas, 05/02/2009 (Noticias EFE).- La Comisión Europea (CE) y algunos de los principales operadores y suministradores europeos de telecomunicaciones han estudiado hoy un posible plan de inversiones en el sector durante los próximos años, para el que la industria pide concretar un escenario regulador estable.
Las compañías han declarado en distintas ocasiones a Bruselas su deseo de invertir en infraestructuras, dado que disponen de liquidez, y han manifestado su esperanza de poder contar con un marco que les dé certidumbre a la hora de sufragar proyectos, indicaron fuentes del sector.
Los presidentes de operadoras como Telefónica, Orange o Vodafone o de empresas suministradoras como Sony Ericsson se reunieron hoy con el presidente de la CE, José Manuel Durão Barroso -a petición de éste-, y las comisarias europeas de Competencia, Neelie Kroes, y de Sociedad de la Información, Viviane Reding.
Fuentes comunitarias destacaron que se trató de una reunión más de las que la Comisión mantiene con la industria, en la que no se tomó ninguna decisión y donde pudieron intercambiar sus opiniones sobre sus planes para estimular la recuperación económica y reforzar el mercado único.
En concreto, los operadores y los suministradores quieren que la Comisión les proporcione un escenario que les garantice que no habrá cambios en la regulación europea del sector que afecte a sus inversiones -que se realizarán con capital privado-, algo que puede repercutir en el montante que estén dispuestos a desembolsar.
Entre las políticas que quiere impulsar el Ejecutivo comunitario están el recorte de los precios mayoristas del envío de mensajes de texto (SMS) a móviles desde el extranjero, la rebaja de las tarifas de terminación de llamadas (las que las compañías cobran a otros operadores por el uso de su red), así como permitir el acceso a sus redes a los operadores alternativos en determinados casos.
Los operadores tradicionales mantienen que esas bajadas de tarifas que prevé la CE no tiene en cuenta los costes comunes e indirectos y que, lejos de reducir los precios que pagan los consumidores como pretende Bruselas, los aumentaría.
A su juicio, en un mercado competitivo las empresas tendrían que compensar por otros medios lo que dejan de ingresar por la bajada de esas tarifas.
En cuanto a la banda ancha, consideran que la regulación del sector debería fomentar que los nuevos operadores inviertan en nuevas redes y, cuando esto no sea posible, que el acceso que les cedan las compañías tradicionales sea por un precio de mercado y no de coste.
Según las principales operadoras europeas, para determinar la inversión que están dispuestas a realizar en las nuevas líneas de fibra óptica, necesitan tener certidumbre sobre la legislación comunitaria que se aplicará durante los próximos años y que no habrá modificaciones que les hagan cambiar sus planes.
Éstas empresas consideran que las inversiones de alto riesgo en nuevas redes (las que permitirán ofrecer los nuevos servicios digitales con velocidades de hasta cien megabits por segundo), estimados en 300.000 millones de euros, necesitan una regulación más definida para incentivar la respuesta a ese desafío.
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